Blog de Viasur Andalucía

Historias y noticias de El Valle

Vivir en el Valle de Lecrín es toda una experiencia.

Ayer me fui al médico, para que me conociera (porque todavía no tenía un médico asignado aquí, ya que yo soy asturiana) y para hacerme un reconocimiento. Y la verdad es que la situación es poco común.

Todo el mundo se imagina una sala de espera con gente en silencio, mirando hacia abajo, leyendo algo o pensando en sus cosas. Pero en Saleres NO sucede esto. En Saleres todo el mundo se conoce, y están en la sala de espera como podrían estar en el bar: hablando de sus cosas y comentando lo que pasa en el pueblo. La media de edad en aquella sala eran 70 años, así que imaginaros lo desapercibida que yo podía pasar: la primera vez que estaba, joven, alta y con pinta de extranjera. Pero a los salereños no les importa, uno se puso a hablar conmigo como si fuera su nieta; hasta que llegó otra señora que, ante mi presencia, directamente me preguntó: “¿y tu de dónde sales?” No me dió tiempo a responder porque justo me llamó el médico.

Dentro de la consulta la cosa tampoco cambió mucho. El médico, Francisco, muy apañao eso sí, me despachó en un momento; pero mientras me estaba atendiendo le picaron por la ventana. Era una señora que le estaba pasando su bote de orina para que se lo diera al practicante. El ni se alteró cuando se levantó a abrir la ventana y le pasó “el material” al practicante. Debe ser que es muy normal en los pueblos, aunque desde luego a mí me hizo mucha gracia la situación.

Creo que todavía me tengo que acostumbrar a las particularidades de este Valle, que, por cierto, me encantan!!

Hoy quiero hacer mención a una nueva vecina que tenemos en El Valle. Se llama Alexandra, es una italiana llena de vitalidad y alegría, que ha decidido quedarse en El Valle.

Lo que hace especial a Alexandra es que ha abierto un bar en Saleres, el único pueblo de El Valle que no tenía ningún bar, y que no podía llamarse de otra forma que LA SALEROSA.

Este pequeño bar ha “revolucionado” la vida de los salereños, que ahora tienen un lugar donde reunirse, tomarse unos vinos o unos cócteles (que por cierto son estupendos), y sobre todo disfrutar de momentos singulares y de historias dignas de película de Almodóvar, que poco a poco iremos comentando.

Pero por ahora, quedaros con este nombre (La Salerosa) y si pasáis por Saleres durante el fin de semana no dejéis de visitarlo porque, como dice una amiga mía, “no tiene desperdicio”.

Alexandra en La Salerosa

Alexandra en La Salerosa

iglesia de MelegísPocas veces podemos disfrutar de esta estampa tan navideña como ésta en Melegís. Y es que ver nevar en este Valle sucede raras veces, ya que se encuentra bastante bien resguardado y a pocos metros de altitud sobre el nivel del mar.

Pero esta noche las temperaturas han bajado bruscamente y, además de notarlo, lo hemos visto. Estas fotos son tomadas de hace apenas media hora (a las 5 de la tarde), justo a la puerta de nuestra oficina (no se podía ir más lejos porque hacía demasiado frio). Y aunque no ha nevado con suficiente intensidad para cuajar, los niños del pueblo ya estaban ilusionados viendo los copos caer.

naranjo